DESTACADO / NATURALEZA

La lluvia fina

Amanece y por las rendijas de las ventanas entra una claridad pobre y difusa. Hoy no hace sol, un nuevo día gris. Otro más en este preámbulo de la primavera que no llega. Casi no me atrevo a salir de la cama por la sensación de humedad y el frío. Al abrir la ventana veo que sigue lloviendo la misma lluvia fina que lo moja y humedece todo, desde hace más de 15 días. Dicen que son los vientos del mar que nos llegan de Galicia o del norte, de Asturias. 

Es tiempo de abrigarse con los gruesos jerseys de lana cruda de las ovejas de casa y de calzar madreñas. Tiempos desapacibles y depresivos.

Para desayunar sopas de ajo o leche con un buen zoque de pan duro al pie de la lumbre.

Pero sigue lloviendo y el verde se vuelve tan intenso que adquiere un tono profundo y misterioso con las sombras y el gris de la neblina que cubre las montañas a media altura. El verde más intenso es el de los musgos que han aparecido por todas partes y cubren las rocas, los troncos y las paredes de los prados y las casas. Todo se ha vuelto verde oscuro y gris mojado.

Solamente el río muestra vigor y fuerza y su rumor es cada vez más fuerte, a medida que todas las fuentes y los arroyos de las montañas y los valles escurren el agua de la lluvia, porque la tierra está ahíta, llena, empapada, y brotan aguas de todas partes, que resbalan hacia el río.  

Salimos y los paraguas no cubren la lluvia fina que flota en el aire, que no cae. Las ropas se van mojando y la cara y las manos y el frío, con la humedad y el agua se vuelve más intenso y penetra por cualquier rendija que dejan nuestras pobres ropas.

Llueve con un silencio sordo como si nunca hubiera habido sol, ni luz, ni calor y la gente se repliega en sus casas y no sale y no se oyen las conversaciones, ni los gritos de los niños, ni los ladridos de los perros ni el cacareo de las gallinas ni el canto de los gallos. La tristeza oscura se va adueñando del valle mientras cae la noche, muy pronto. Nosotros buscamos el calor sentados alrededor del fuego en los ennegrecidos bancos de madera de la vieja cocina.

Autor

ninomelcon@gmail.com

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Las horas mágicas de la luz

octubre 29, 2020